domingo, noviembre 27, 2022
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El pasado prehistórico bajo nuestras rías

Gabriel Cernadas daba a conocer unas imágenes de ruinas en el fondo del abra de Muxía, que en principio valoré como posibles restos de arquitectura marítima de la Edad Antigua, cuando el nivel del mar no era tan elevado y la costa estaba bastante más alejada de la actual zona intermareal. Y tenemos datos que pueden validar esta hipótesis de trabajo.

Nuestras rías esconden valles, bosques, praderas, poblados prehistóricos, megalitos, construcciones del pasado milenario bajo sus aguas. El mar fue cubriendo durante siglos, sobre todo desde hace tres mil años, estos parajes.

Sisargas o Lobeiras islas unidas a la tierra

Por eso bajo las aguas de las rías, cerca de la costa, se oculta un patrimonio que nos habla de un espacio ocupado por el hombre cuando la tierra se adentraba varias millas en el mar. Islas como las Sisargas, las Lobeiras de Arou o las Lobeiras de Corcubión estaban unidas a tierra. El río do Porto o el Anllóns desembocaban varias millas mar adentro; lo que hoy es Muxía y Camariñas, o Corme y Laxe estaban unidas. En el Último Máximo Glacial hace 14.000 años la línea de costa se adentraba hasta 30 kilómetros, y empezó a descender esta distancia con el deshielo.

Las furnas marinas actuales eran cuevas de montaña, donde se hallaron restos arqueológicos (en Nerja-Málaga, o Cosguer-Marsella). La distancia entre Bares y el Finisterre de Bretaña era la mitad de la actual. Historiadores como Barry Cunliffe estudiaron algunos de estos fenómenos y hallazgos del patrimonio subacuático.

Restos de construcciones humanas en Muxía

En la costa entre Muxía y Merexo se aprecian algunos restos de construcciones humanas (muros, canales) bajo las aguas, en una zona en torno a los 300 metros mar adentro. Son parte de este legado apenas explorado en nuestra región.

En el Megalitismo e incluso en la Edad de Bronce, cuando en nuestra comarca había ya una notable ocupación humana (cuyo legado vemos en numerosos dólmenes, petroglifos), la línea de costa seguía estando bastante alejada de la actual y el abra de Muxía se reducía a la mitad. El asunto empezó a cambiar bastante hace dos mil años, y aproximarse a lo que conocemos, pero no de golpe.

Por ello las ruinas que se aprecian en Espiñeirido o Area Maior, como en otros lugares de la zona, podrían ser muros de zonas agrarias, cercados del Bronce o del Hierro, pero también estructuras marinas romanas. Entonces hablamos de algo que abundaba en esa época en Galicia: cetáreas, armadillos para capturar peces, o incluso salinas. Es probable que Merexo fuese un almacén de salazón vinculado a la colonia romana de Claudionerium. En Moraime hubo una villa de la época. La presencia romana en la ría es un hecho verificado pues.

Y por la documentación medieval del monasterio de Moraime sabemos que los monjes contaban con algunas de estas obras entre Muxía y Merexo. Un documento de 1165 cita un río de Pescadoira (piscatorya) en Merexo, linde del coto monacal. Se repite el topónimo en 1211.

En este siglo dorado del reino de Galicia aparece la expresión porto de Mogia, dependiente de los monjes. Por tanto estamos ante dos palabras en documentos centenarios que demuestran el aprovechamiento local de los recursos del mar (pescadoira, porto).

El fuero de 1346 cita de nuevo el «puerto de mar que disen Mongia» y la licencia para cargar y descargar en la dicha ría y en Arena Mayor. En la misma ría hay otros topónimos que hablan de obras acuícolas centenarias. Se trata de Pescadoira (Xaviña), Cedeira (cetárea) en Camariñas, o A Pesqueira (Ponte do Porto).

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