domingo, marzo 3, 2024
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El protagonismo Gallego en el Patronato Marino de la Virgen del Carmen

Aunque nos parece que la protección de la Virgen del Carmen a la gente del mar es de toda la vida, lo cierto es que no se remonta antes de la Edad Contemporánea, y en el caso de la Armada en el pasado siglo se coronó como patrona de la Marina de Guerra y de las cuatro marinas.

Se proclama oficialmente en 1901 por parte del ministerio el patronazgo de la Virgen del Carmen sobre los navegantes, y en esta declaración tuvieron mucho protagonismo los marineros de Galicia, como veremos.

Devoción Marítima en Galicia: Antes del Carmen

Antes, la Marina no contaba con patrona, pero sí los hombres de mar que tenían como protectores a distintos santos o advocaciones marianas.

Solía ser la patrona del puerto base, del de matrícula. En El Ferrol, Nuestra Señora del Nordés o Virgen de Chamorro. En Camariñas honraban a la virgen del Monte, en Muxía a la Barca, en Muros a la virgen del Camino, y en Laxe a la virgen de la Atalaya, etc.

En Pontevedra en el siglo XVI los barcos honran a Nuestra Señora del Rosario, del Camino o del Monte. Lo mismo cada gremio de mareantes o de cerco contaba con su titular, destacando el oficio del pontevedrés san Telmo.

En la Costa da Morte, y en la costa de Galicia, los barcos de pesca o mercantes llevaban nombre de santos o de la virgen y muchos usaban la coletilla «y ánimas». Por ejemplo, hay dos pataches en Camariñas en 1753 llamados «Nuestra Señora del Carmen y Ánimas». Y una lancha en Corcubión, Nuestra Señora del Carmen.

Ánimas y Carmelo en Galicia: Un Enigma Revelado

En ningún lugar del continente como en Galicia el culto a las ánimas es tan notorio y sabemos que la devotio de los hombres de mar al Carmelo tiene su origen en la devoción a las ánimas que la virgen libra del tormento del purgatorio.

Por esta circunstancia en Galicia los marineros empezaron a utilizar los rezos a las almas de los náufragos vinculados al Carmen. Pero es la llave que nos abre otro enigma: las muchas capillas dedicadas al Carmen en las parroquias del interior. Otra base de la unión del carmelo y el mar llega a Galicia y a lugares como Cádiz por medio de los navegantes italianos.

La Virgen del Carmen devino como abogada en las tempestades y naufragios a principios del siglo XVIII, iniciando su culto en Italia. El papa no ratificó el culto hasta 1729. Hasta el siglo XVIII no se extienden las embarcaciones dedicadas al Carmen en Galicia, pero desde el siglo XVI sí encontramos su culto y los carmelitas embarcados en las expediciones a Indias asimismo lo llevaron a América y lo fomentaron entre los marinos.

Expansión del Culto en Galicia: Del Siglo XVI al Siglo XX

Según J. C. Fernández y J. L. Sánchez de Oca, los cultos a la Virgen comenzaron en Cádiz en el año 1763, siendo capitán general, el Marqués de la Victoria, D. Juan José Navarro de Viana y Búfalo, de gran devoción carmelitana. Como vemos, es anterior entre los marineros de la Costa da Morte, asentado en la primera mitad del siglo.

En el mismo siglo los monjes de Herbón o la famosa y extraordinaria «monxa do Penedo» desde Santiago ayudan a su expansión.

El patronato de la Virgen del Carmen sobre nuestra Marina de Guerra parece tener su origen en la Isla de León, en la primera mitad del siglo XVIII. Con esta base llega el siglo XX y la marina no contaba con patrona oficial.

Colón de la Cerda y el Real Decreto de 1901: Una Elección Gallega

Un ministro lamentable en su labor dejó como una de las pocas muestras de su paso por el cargo el acabar con este tachón.

Cristóbal Colón de la Cerda, XIV duque de Veragua, duque de la Vega, marqués de Jamaica, grande de España, por Real Decreto de 6 de marzo de 1901 ministro de Marina en el gabinete de Sagasta, último de la regencia y primero de Alfonso XIII, nos dotó de Patrona Celeste, más por economía y por no perder tantos días en las numerosas misas oficiadas en los cuarteles por los marinos caídos en tantos homenajes como entonces se celebraban en los distintos aniversarios.

El ministro, de orientación zurda y poco amigo del trabajo, deseaba una sola misa y una advocación concreta. Pero en Cádiz los marineros le contestaron que no tenían patrona a la que dedicar ese día único y singular de la memoria. El ministro les preguntó a los marinos a quien solían rezar y como había mayoría de gallegos estos manifestaron su devoción al Carmen.

Patronato Oficial: Real Decreto de 1901

Así lo indican Fernández y Sánchez de Oca: «Probablemente, entre los reunidos habría mayoría de gallegos, ya que la contestación fue que la marinería del país rogaba a la Virgen del Carmen, cuando veían en la arboladura fuegos de San Telmo, pues no creían en la afirmación de Séneca, que se trataban de estrellas que venían a adornar las velas de las naves, durante las tormentas».

Los marineros, por su apariencia idéntica a los cirios que llevaban las almas en pena de la Santa Compaña, creían que se trataba de la Ronda y rezaban a la Virgen del Carmen, Patrona del Purgatorio, para que redimiese del castigo a los muertos en pecado.

En aquella época se veneraba en la Armada a la Virgen tanto en su advocación del Carmen, del Rosario o de la Inmaculada Concepción. Así que el peso de la parte gallega inclinó la balanza, junto a la existencia de fieles devotos en la misma Cádiz desde el siglo XVIII.

Reconocimiento Canónico: Confirmación de la Santa Sede

Por Real Orden de 19 de abril de 1901 se proclamó: «S. M. el Rey (q. D. g.), y en su nombre la Reina Regente del Reino, de conformidad por lo propuesto por la Subsecretaría de este Ministerio, y favorable informe del Provicariato General Castrense, se ha servido disponer sea declarada Patrona de la Marina de Guerra la Santísima Virgen del Carmen, que lo es de hecho, de todos los navegantes, y se celebre el 16 de julio, día de su festividad».

Una Real Orden de 28 de junio del citado año de 1901 declara el 16 de junio día de fiesta para la gente marinera. Suspendida la celebración durante la II República, en 12 de junio de 1938 se restablecieron las disposiciones anteriores.

En 1951, celebrando en Madrid las bodas de oro de la primera declaración, se solicitó de la Santa Sede la confirmación canónica de este patronato. Y es que el ministro en 1901 había canonizado a la reina de los mares sin previa licencia de Roma.

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