viernes, febrero 23, 2024
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Naufragio del galeón San Antonio y Ánimas en Corrubedo en 1868

En nuestro rastreo por los oficios de los escribanos vamos hablar hoy del galeón de cabotaje San Antonio y Ánimas de Camariñas hundido en Corrubedo en 1868.

Naufragio del galeón de Camariñas nombrado San Antonio y Ánimas en el ancladero del puerto de Corrubedo. Debido a que un viento huracanado le rompió la cadena del ancla principal, y visto que el buque no podía resistir, abandonaron el buque.

«En la villa de la puebla del Caramiñal a diez de junio de 1868. (…) presente don Manuel Riva Fernández, casado, marinero, mayor que dijo ser de cuarenta años, vecino de la villa de Mugía, expuso: que como patrón del galeón San Antonio y Ánimas, porte diez y ocho toneladas, de la matrícula de Camariñas, salió con dicho buque, propiedad de don Manuel León Romero, vecino de Mugía, el seis del corriente a las cuatro de la mañana del puerto de Vigo, con viento E templado, en lastre, con destino a Gijón.

Que al llegar por fuera de las islas Sias varió el viento al N.E, por lo que derivaron al puerto de Portonovo, en donde permanecieron hasta el día siguiente, en que preséntandose el viento E. flojo emprendió su marcha (…) al llegar al cabo de Corrubedo cambió el viento al N.E y haciendo rumbo a alcanzar y rebasar los bajos por la parte de tierra, el viento dio por arreciar, por lo que tomó un rizo a cada vela; que no siendo posible continuar a su destino, porque el viento iba a más y se contrarió, devieron al ancladero del puerto de Corrubedo, dando fondo entre las doce y la una del propio día siete.

El viento cada vez más fuerte obligó a echar, además del ancla y cadena principal, la segunda ancla, y con ella permanecieron hasta el día ocho arreciando más y más el viento, echaron el bote al agua, y no pudieron salir a tierra se fueron a pedir auxilio a un patache que allí se hallaba también derivado, y comanda don Cornelio Balboa, de la matrícula de Camariñas, que accediendo este capitán, no solo le suministró su bote sino también un cable y una ancla que tenía de repuesto, la que llevaron al galeón y se la colocaron; que a las diez de la mañana de ese mismo día el citado viento se presentó uracanado, rompiendo la cadena del ancla principal, quedando el buque sobre la segunda y la de auxilio:

que con tal suceso, rendida la tripulación, conferenciaron y acordaron, visto qu el buque no podía subsistir sujeto mucho tiempo si el huracán continuaba, y a evitar el peligro inminente de sus vidas, abandonaron el buque, como así lo hicieron, embarcándose en el bote; que no siéndoles posible de alcanzar tierra se guarecieron en el patache indicado, donde fueron recibidos, y a pocos momentos se sumergió el bote, quedando entre aguas; que a como dos horas pasadas se ha visto que el galeón garreaba; y arrastrando las dos anclas que tenía, sin que con la bruma de la tempestad pudiesen presenciar su rumbo ni auxiliársele, ya porque de tierra no era posible, siendo como era ya de noche (…) es incuestinable que si la tripulación hubiese permanecido a bordo del galeón unas horas más, hubiesen sido víctimas, atendiendo a los muchos bajos que contiene la ría y al cabo de Corrubedo. Que al día siguiente, nueve del actual, abonanzó un poco el viento y achicando el agua del bote del galeón náufrago lo pusieron a flote y se fueron a tierra a dar parte del acontecimiento al cabo de mar (…) por lo que protesta (…)».

FOTOS TURGALICIA-CORRUBEDO

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