viernes, febrero 23, 2024
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Camariñas, puerto refugio histórico

ARRIBADAS FORZOSAS EN EL SIGLO XIX

En el comercio entre los puertos del norte de Europa y el Mediterráneo, las rías gallegas jugaban un importante papel, como lugares de refugio y también de provisiones.

Es el caso de la ría de Camariñas que desde la edad media abrigó barcos de todas las banderas, en los siglos XVIII y XIX tenemos muchos datos de arribadas; forzosas, intencionadas o comerciales. Aquí citamos el caso de una goleta danesa en 1800 y dos barcos vascos en 1826.

Declaración tomada en Camariñas al capitán de la goleta danesa N. Malen Fels, que arribó a ese puerto por mal tiempo y, una vez fondeada, le garrearon las anclas yendo a varar a la «playa de Arena de la Billa».

«En la villa de Camariñas a 20 días del mes de enero de 1800, ante mí escribano y testigos pareció presente el que dijo ser y llamarse don Gevus Goppen, capitán de la goleta N. Malens Fels, vecino de Proes , Reyno de Dinamarca, y don Julián Gil, vicecónsul de ese país, vecino de Muros (…) que habiendo salido de la mencionada villa de Muros con vientos favorables (…) apurados de un gran temporal de viento por el sudoeste anclaron en este puerto de Camariñas asta las 8 de la mañana del día 16, en el que le sobrevino un fuerte temporal, y con él le ha faltado la uña de la ancla, y al haberle garreado las dos que tenía aun fuera y para evitar mayor daño, por no perder dicho barco y carga, por las buenas disposiciones de cortar los dos cables fue a barar dicha goleta en la plaia llamada Arena de la Billa, aciendo todo lo posible para el seguro de ella y su cargamento de azúcar, café (…) después de estar barada y la goleta rendida, le precisó alijar partida de carga para sacar la goleta, como se ha verificado en el día de aier (…) para que no sean tenidas de su cuenta las posibles averías (…) por lo que protesta (…)».

Otro caso, el del San Josef y Ánimas

Cómo el capitán del quechemarín de Bilbao San Josef y Ánimas «temeroso de una fatal catástrofe» arribó a Camariñas y varó su buque.

«En la villa y puerto de Camariñas, a 14 días del mes de Marzo de 1826 (…) ante mí escribano y testigos pareció presente el que dijo ser y llamarse don Manuel de Naveran, capitán del quechemarín nombrado San Josef y Ánimas, de la matrícula de Bilbao, y dijo: que estanco de quilla y costado (…) tomó en Suanzes cargamento de trigo para conducirlo a San Lúcar de Barrameda y Cádiz (…) reconoció agua en la bomba en tanto grado que le obligó a dar a ella de siete en siete minutos, con la que se fue aguantando (…) cuando se hallaba a como seis millas al noroeste de Cabo Villano le aumentó el agua, y viendo que tanto el viento como la mar hiban a más y que no podían agotar el agua de la bomba, temerosos de una fatal catástrofe, determinó entrar en este puerto de Camariñas, el que pudo conseguir con mucho trabajo, y fue a barar en la ensenada que llaman de la Barra, a fin de salvar vidas, buque y cargamento (…) y para que no sean de su cuenta protestan (…)».

En el mismo día y lugar, arribó y varó otro quechemarín de Bilbao que tenía por nombre Nuestra Señora de Consolación, siendo su capitán don Antonio Baquerizo».

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