domingo, marzo 3, 2024
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La tragedia del cerco en 1533

El cerco en la Edad Moderna ocupaba la labor de los mareantes en los principales puertos gallegos dedicados a la pesca de la sardina que mandaban a lejanos mercados.

Era una labor que se hacía en las rías y cerca de la costa, con trincados, pinazas o galeones auxiliados por lanchas, pero a veces suceden imprevistos y tormentas que causaron muertes. Como sucedió en la ría de Noia en 1533. Se perdió un trincado de Noia, otro de Muros y varias lanchas, con doce muertos.

Estudio del comercio marítimo

Juan Juega Puig en su estudio del comercio marítimo del siglo de oro explica que ambos puertos armaban cercos, también llamados sacadas grandes, pero la comercialización de sus capturas se orientaba a diferentes destinos.

Noia, a la altura de 1559, citaba tener veinte de estas armazones, con grandes capturas, a las que, muchas veces, no lograba dar salida y acudía a buscar barcos sobre todo a Pontevedra. Aunque la verdad los cercos de Noia en la época andaban en una media de diez. Contaba con aceptables rutas terrestres para vender en el interior de Galicia, sobre todo en Santiago, y Castilla. Por el contrario, Muros no gozaba de buenos caminos y debía comercializar sus capturas por mar.

Pleito del concejo de Muros

«En 1599, el concejo de Muros pleiteaba ante el Consejo Real sobre las sacas de mercadurías por el puerto de Noia, que los arrendadores de las alcabalas y medias diezmas pretendían fiscalizar como si de importaciones de reinos extraños se tratara» indica Juan Juega.

El regimiento muradano aducía que la villa tenía saca por tierra de las mercadurías, sino las llevan por mar a vender. El tráfico entre ambos puertos se realizaba por mar, empleando los llamados barcos de carreto, al uso también en la Costa da Morte aún en el siglo pasado.

DOS TRINCADOS. 1533, Ría de Noia. En la ría de Noia se localiza la única tormenta documentada que fue capaz de desbaratar a los cercos que se encontraban faenando.

A finales de noviembre de 1533, un trincado de Muros, a la altura del islote de A Creba, rompió contra las rocas, así como otras embarcaciones menores, perdiendo la vida doce hombres.

De los dos trincados de Noia, uno pudo salvarse, pero el otro se perdió junto con cuatro barcos (LÓPEZ, A., «Historia de una tempestad en Santiago (S XVI)», Boletín de la Real Academia Gallega, núm.88 (1914), pp. 100-104). Nacionalidad: Española

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