sábado, abril 20, 2024
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El variado rol de la desgraciada fragata La Cantabria

El siniestro de la fragata correo La Cantabria en Coenda, cerca del cabo Vilán en 1773 es uno de los naufragios más conocidos, aunque no se han precisado datos exactos de su curiosa tripulación. Muy pocos eran gallegos, solo dos de la zona (Caión).

La leyenda cuenta que su capitán apareció amarrado a la roda del timón. El barco hacía regularmente la ruta desde A Coruña a Buenos Aires. Este buque del servicio postal, después de tres meses navegando desde Montevideo naufraga en la noche del 20 de febrero de 1773 a la altura del cabo Vilán.

Según nueva documentación sólo se salvaron seis de las 62 personas que iban a bordo: treinta hombres de mar, seis de maestranza, un cirujano, un cocinero, 17 individuos de tropa y cinco pasajeros, entre ellos el ministro de Las Malvinas que también perdió su vida.

La tripulación de La Cantabria

Los asturianos eran mayoría entre su oficialidad y entre los marineros: 12 de 25, siendo mayor el aporte de los puertos de la provincia marítima de Avilés que los de la de Ribadesella (eminentemente salmonera, donde el tráfico marítimo era de poca entidad). Siete nacidos en la primera: tres en Luanco, dos en Cudillero, uno en Gijón y otro en Vega.

Por cinco en la segunda: tres en Llanes, uno en Lastres y otro en Tazones. Según la relación firmada por el subdelegado de Camariñas, cuatro eran vizcaínos, dos cántabros e igual número los catalanes y portugueses.

Pese a que el puerto base de los correos era A Coruña, sólo dos de los 25 marineros habían nacido en Galicia, mientras que por el contrario los gallegos estaban mucho más representados en la clase de grumetes: cuatro de las siete plazas. Respecto a los gallegos, un marinero había nacido en Mugardos y otro en el litoral de Bergantiños, cerca de Caión.

De esta última comarca también era natural uno de los cuatro grumetes. Los tres restantes eran de » junto a Betanzos», de A Coruña y de la feligresía de San Pedro de Visma. Los vascos eran naturales de: Plencia, Bilbao, Guernica y Arriba (Lendoño de Arriba). Los cántabros de Santoña, los catalanes de Canet y Sitges (provincia marítima de Mataró) y de los portugueses no se precisa su lugar de nacimiento.

Ante la falta de brazos es regular el establecimiento como vecinos en la ciudad de A Coruña de tripulantes de los correos nacidos fuera de Galicia. Una tercera parte, doce del total de 37 individuos de la marinería y maestranza de esta fragata, ocho asturianos, tres vizcaínos y un portugués, estaban casados y avecindados en la capital de nuestra provincia marítima.

También gozaban de domicilio herculino el cocinero piamontés Francisco Balmozi y el cirujano D. José de Fraga. El caso pone de relieve las características de la matrícula gallega: la baja cualificación náutica de sus hombres.

Ninguno de los oficiales de mar de esta embarcación habían nacido en Galicia: el capitán era de Portugalete, y tres de los cuatro restantes oficiales de mar, salvo el guardián, nacido en la villa catalana de Tossa (provincia de Mataró), eran asturianos: el piloto de Llanes, el pilotín de Castropol y el contramaestre de Luanco (A.G.S. Secretaría de Marina. Leg. 510. Docs. A Coruña, 23 de febrero de 1773; Camariñas, 27 de febrero de 1773).

José Álvarez Pardiñas

Pero la Costa da Morte fue patria de capitanes corsarios o pilotos que buscaron la vida en la mercante de altura en otros puertos, sobre todo en Cádiz. Y en Ferrol además se formaron nuevas promociones que ascendieron desde piloto o pilotín en la flota de mar y guerra, recordemos el caso de Mourelle de Corme.

Por ejemplo, D. José Álvarez Pardiñas, vecino de la villa coruñesa de Corcubión, cumpliendo con las disposiciones en materia de navegación a América, solicitó ante notario en 1796 que su mujer le concediera licencia para ir desde Cádiz a Montevideo a bordo de un bergantín en el que ejercería la plaza de maestre (A.H.U.S. Distrito notarial de Corcubión. Notario: Claudio Estévez Pose Vermúdez. Prot. Nº 2.787, fol. 12.).

Era de una conocida familia de navegantes, como su hermano Ambrosio, célebre corsario de Camariñas y mercader a América desde Cádiz, casado en Pontevedra.

Fueron bastantes los nautas cualificados naturales de Galicia que se embarcaron en los grandes mercantes de la carrera de Indias. Solo en Camariñas, y por datos privados y familiares, tenemos los casos en el siglo siguiente de la presencia en la navegación de altura en Cádiz de F. Blanco, J. Patiño, o mi pariente Domingo Antonio Pazos.

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