El 24 de julio se cumplen 500 años de la Expedición de Loaysa desde A Coruña a la Especiería. Una empresa en la que también embarcó Juan Sebastian Elcano y fue la última misión de ambos marinos. Por ello el marino e historiador vasco Sabino Laucirica, Consejero de la Fundación Cousteau, propuso hace un mes al Concello de A Coruña celebrar un acto en tal fecha en recuerdo de la efeméride.
Contaba con el apoyo de la Real Liga Naval Española, con delegaciones en la región y socios locales. Pero la respuesta de las autoridades municipales fue negativa, y «lamentable» para los promotores. Lucirica informó que desde el Concello le comunicaron que desestimaron la solicitud formal porque «no había presupuesto para el evento sin analizar los costes, de los que nadie habló», y que sólo implican los gastos de desplazamiento de dos ponentes, que no cobran por su presencia. Además desde el Concello indican a los demandantes que se pongan en contacto con la Autoridad Portuaria por sí les interesa la propuesta.
En todo caso, los organizadores critican la falta de tacto de las autoridades municipales, y la mala justificación con la falta de presupuesto cuando no se les hizo ninguna petición ni memoria en ese sentido y tan sólo se aportó una idea, recordando la histórica fecha. Además indican que ellos solo han solicitado la colaboración de las autoridades municipales porque se trata de un acto histórico para la ciudad y no se dedican a andar deambulando y demandando por las instituciones.

Desde la RLNE, por su parte, consideran que el Concello coruñés demuestra un escaso deseo por tratar sobre la historia naval española y por este hecho en concreto, «e perdemos unha ocasión para poñer en valor a Casa de Contratación e o vencello da Coruña coa Carreira de Indias e a Armada». Desde la entidad están seguros que la Armada respondería con satisfacción y amabilidad colaborando en lo que se le pidiera y el coste sería mínimo, «o que falta é interese, non se vaia molestar aos que non queren saber nada coa nosa historia naval e coa Armada Española».
Portugalete sí recordó en olor de multitudes y con la participación de la Armada la partida de Elcano hacia A Coruña el 22 de marzo. En la cita se colocó un ancla con un rótulo recordando el evento. Todos los partidos apoyaron la idea de reconocer por todo lo alto el último viaje de Juan Sebastián Elcano, un acontecimiento debido a la labor del marino e historiador de Plenzia Sabino Laucirica Villalabeitia. Tan sólo un edil de Bildu previamente no vio conveniente la presencia de un buque de la Armada pero sin mayor insistencia. El éxito fue rotundo en la villa vasca.

Desde nuestra capital la comisión organizada por la Casa de Contratación coruñesa partió al Pacífico el 24 de julio de 1521, por ello a Laucirica quiso trabajar para que en la ciudad herculina se llevara a cabo otra celebración similar y fue insistente pero sin éxito. Para ello proponía al Concello local algún acto público en recuerdo del viaje similar al de Portugalete, con presencia de las autoridades civiles y militares.
Contaba además con el apoyo de la delegación provincial de la Real Liga Naval Española en A Costa da Morte-A Coruña y la dirección nacional de la centenaria entidad, deseosa de recordar además la corta pero productiva empresa de la Casa de Contratación coruñesa y los grandes nombres de la historia naval universal que en ella colaboraron. Se acompañaría la cita de una charla con dos ponentes acreditados: Manuel Romero Tallafigo (Catedrático de Historia del la Universidad de Sevilla y Archivero del Archivo de Indias) y el mismo Sabino Laucirica (capitán de la Marina Mercante, historiador, escritor, Consejero de la Fundación Cousteau) que acaba de publicar su obra «Magallanes frente a Elcano. El juicio de la Historia». Y los investigadores que las autoridades locales estimasen convenientes.
Juan Sebastián Elcano alcanzó la muerte en una expedición salida del puerto de A Coruña en demanda de las Molucas, la de Loaysa-Loaísa, organizada por la Casa de Contratación de la Especiería de A Coruña, entonces el segundo emporio náutico mundial tras la Casa de Indias de Sevilla. La capital coruñesa, como hemos indicado, vio la flota zarpar el 24 de julio de 1525. La costa entre A Coruña y Finisterre fue la última tierra española peninsular que dejó el gran marino, aunque los barcos el 1 de agosto se detuvieron en la isla canaria de La Gomera, donde se aprovisionan de leña y víveres. Allí Elcano decidió partir directamente hacia el estrecho de Magallanes y la vastedad del Pacífico en cuyas orillas falleció junto a Loaysa sin llegar a las islas de las especies.

LA CASA DE CONTRATACION DE A CORUÑA. EMPORIO DE CIENCIA Y COMERCIO
Tengo tratado de la expedición de Loaysa y de la Casa de Contratación coruñesa en artículos anteriores en este medio y en obras como «Catálogo de naufragios Costa da Morte-Galicia (Diputación Provincial de A Coruña, 2014). La segunda misión a las Molucas tras la aventura de Magallanes-Elcano iba al cargo del capitán general de la armada y gobernador de las islas de las Especias García Jofre de Loaysa. Elcano fue nombrado piloto mayor de la armada y ayudó a la Casa de la Especiería de A Coruña a organizar la empresa, siendo felicitado por su buena labor.
En la armada iban un total de 450 personas, la mayoría hombres de armas, con clara vocación colonial. La armada se compuso finalmente de siete naves salidas del puerto coruñés: Santa María de la Victoria (capitaneada por Loaysa), Santi Spiritus (capitaneada por Juan Sebastián Elcano), Anunciada (capitaneada por Pedro de Vera), San Gabriel (capitaneada por Rodrigo de Acuña), Santa María del Parral (capitaneada por Jorge Manrique de Nájera), San Lesmes (capitaneada por Francisco de Hoces) y Santiago (capitaneada por Santiago de Guevara). Se alistaron para la expedición tres hermanos de Juan Sebastián Elcano: Martín Pérez, Antón Martínez y Martín Ochoa.
De los que habían dado la vuelta al mundo se alistaron Hernando de Bustamante, Roldán de Argote y el maestre Hans. También participó como piloto de la nave Santa María de la Victoria, Rodrigo Bermejo, que es posible que fuera el que avistó tierra en el primer viaje a América de Cristóbal Colón. Otro futuro célebre marino vasco, Andrés de Urdaneta iba en la Santi Spiritus.
