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Informe Banora: momentos de susurros con la muerte

El miércoles 17 de noviembre de 1965, el mercante marroquí Banora, de 102 metros de eslora, 13 metros de manga y 8 metros de puntal, navegaba preso de un importante temporal frente a las costas de Cabo Fisterra.

Su cargamento era una valiosa carga de naranjas de la compañía Sofruma, procedentes de Casablanca y con destino a Hamburgo. Transportaba 112.352 cajas de naranjas, una cantidad equivalente a unas 1.236 toneladas de este cítrico.

A la altura de Fisterra se le abrió una vía de agua que comenzó a inundar la sala de máquinas, afectando a los motores y al equipo eléctrico. Eran las 21:55 horas de la noche.

Unas horas más tarde, cerca de las 06:00 de la mañana, se volvió a abrir la vía de agua que acabaría sentenciando al mercante a unas tres millas de la costa muxiana.

A las 06:00 horas del 18 de noviembre, el Banora solicitó auxilio urgente. Se encontraba muy cerca de la entrada de la ría, con las máquinas inundadas y el buque a la deriva.

Se movilizaron dos remolcadores: el Atlantic, que llegó primero, a las 06:30 horas, y el Finisterre, que llegó minutos más tarde. Tras varios intentos fallidos de remolque, el Banora lanzó el ancla de estribor a 18 brazas de profundidad y quedó fondeado en la entrada de la ría de Camariñas y Muxía, a media milla de la costa y con una escora de unos 60 grados.

Pero la situación no hizo más que empeorar.

Finalmente, al Banora se le rompió la cadena y el mercante quedó nuevamente a merced del temporal, siendo arrastrado hacia las piedras de O Corno, al sur de Cabo Vilán.

A las 14:15 horas, el barco terminó encallando contra los bajos.

En ese momento, la vida de los 36 tripulantes que permanecían a bordo corría un grave peligro. Desde Muxía salieron rápidamente varias embarcaciones para acudir al lugar del siniestro. Fueron 18 embarcaciones de Muxía, entre ellas tres motoras, las que se presentaron en la zona con el objetivo de salvar a los hombres que se encontraban a bordo del carguero marroquí.

«Debemos la vida a los hombres de Muxía; sin ellos ninguno de nosotros hubiera escapado de la muerte», decía el capitán Den Held en una entrevista con La Voz de Galicia, en la que, junto al primer oficial André y al segundo oficial Uranga, contaba lo sucedido.

Entre los rescatadores aparecen algunos nombres, como Búa Marcote y Ramón Segundo Lema y Lema.

Los pescadores de Muxía tiraban sisgas para recoger a los náufragos desde la cubierta. Otros tuvieron que ser recogidos una vez que ya se encontraban en el agua. Poco a poco, los 36 tripulantes fueron puestos a salvo.

Una vez rescatados los marineros del Banora, fueron llevados a Camariñas, desde donde posteriormente serían trasladados hacia su lugar de procedencia, Casablanca.

EL FINAL DEL BANORA

Tras el embarrancamiento, el mercante permanecía semihundido a unos 150 metros de tierra, en los bajos de Punta do Corno, al sur de Cabo Vilán, a los pies de la piscifactoría que a día de hoy se encuentra en dicho lugar.

Durante la marea baja todavía podían observarse parte de la proa, los mástiles y el puente de mando.

El Banora se convirtió entonces en juguete de las olas. Poco a poco, el mar fue destrozando su casco de acero contra los bajos del Vilán.

A las 15:00 horas, después de varios intentos de los remolcadores Atlantic y Finisterre por sacar el mercante de las piedras, el barco se dio definitivamente por perdido.

En los meses posteriores, sus restos serían desguazados por Desguaces Petrallo.

Pero el Banora no sería recordado solamente por su naufragio.

Sería recordado por algo que durante días inundó las costas de Muxía y Camariñas.

MILES DE NARANJAS EN LAS COSTAS DE MUXÍA Y CAMARIÑAS

Miles y miles de naranjas inundaron las costas de Muxía y Camariñas.

Las playas de ambos ayuntamientos amanecían repletas de naranjas y sus vecinos acudían con sacos, camiones, coches y tractores para recoger aquella fruta que el mar había llevado hasta la costa.

Y si no se recogían desde tierra, se recogían desde el mar. Los pescadores de la zona salían con sus embarcaciones para recoger las naranjas que flotaban alrededor de las costas.

La cantidad era tan grande que las naranjas llegaron incluso a adentrarse por el río de A Ponte do Porto.

De naranjas se llenaron alpendres, almacenes y armarios.

Este naufragio quedó muy bien recordado en la zona precisamente por el motivo de su cargamento, que durante aquellos días dio de comer a muchas familias de Muxía, Camariñas y sus alrededores.

El Banora había llegado a la Costa da Morte para desaparecer entre sus bajos, pero terminó dejando detrás de sí una enorme cantidad de naranjas que durante días fueron apareciendo por playas, coídos, ríos y calas.

Por eso, todavía hoy, cuando se habla de aquel naufragio, es difícil no acordarse de «el barco de las naranjas».

CRONOLOGÍA DEL ACCIDENTE

– Miércoles 17 de noviembre de 1965, 21:55 horas: Se le abre una vía de agua a la altura de Cabo Fisterra. El agua comienza a inundar la sala de máquinas, afectando a los motores y al equipo eléctrico.

– Jueves 18 de noviembre de 1965, 06:00 horas: El Banora solicita auxilio urgente cerca de la entrada de la ría de Camariñas. Se encuentra a la deriva y con las máquinas inundadas.

– 06:30 horas: El remolcador Atlantic llega a la altura del Banora. Minutos más tarde llega el Finisterre. Ambos intentan remolcar el mercante, pero los intentos resultan fallidos.

– Posteriormente: El Banora fondea en la entrada de la ría, a media milla de tierra y con una fuerte escora.

– 14:15 horas: Tras romperse la cadena del ancla, el barco queda nuevamente a la deriva y termina encallando en los bajos de O Corno, al sur de Cabo Vilán. Las embarcaciones de Muxía acuden al lugar para rescatar a los 36 tripulantes.

– 15:00 horas: Tras varios intentos fallidos de los remolcadores Atlantic y Finisterre para sacar al barco de las piedras, el Banora se da por perdido.

EL PASADO DEL BANORA: DE BARCO DE GUERRA A MERCANTE

Pero la historia del Banora no comenzó en Casablanca ni terminó en Cabo Vilán.

Antes de convertirse en un mercante marroquí cargado de naranjas, el barco tuvo un pasado militar.

En 1939, el buque fue utilizado por Francia como barco de guerra bajo el nombre de Cap des Palmes, permaneciendo en servicio durante la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente fue utilizado como crucero auxiliar.

Llegó a tener un hidroavión embarcado durante el conflicto americano-japonés y estuvo pintado con camuflaje militar.

También sirvió brevemente como barco prisión, llegando a transportar a unos 300 japoneses que se encontraban en colonias francesas. Después del ataque a Pearl Harbor fueron trasladados hacia Australia.

En 1943 trabajó en el Pacífico. El 16 de mayo de ese año se cree que participó en el hundimiento de un submarino japonés, aunque este hecho nunca llegó a verificarse por completo.

En 1943 estaba armado con dos cañones de 152 mm, uno de 76 mm, seis cañones de 20 mm, seis tubos lanzatorpedos de 533 mm y dos morteros lanzagranadas.

Aquel barco que había conocido la guerra, los cañones, el camuflaje y el Pacífico terminaría años después convertido en un mercante.

En 1957 se le cambió el nombre a Banora.

Ocho años después, aquel antiguo barco de guerra acabaría encontrando su final frente a las costas de Muxía y Camariñas.

El 18 de noviembre de 1965, después de luchar durante horas contra el temporal, con las máquinas inundadas y una vía de agua que había dejado al barco prácticamente indefenso, el Banora terminó entre las piedras de O Corno.

Los 36 hombres que llevaba a bordo salvaron la vida gracias a los pescadores de Muxía.

El barco desapareció poco a poco entre las aguas y las piedras de Cabo Vilán.

Pero dejó tras de sí una historia difícil de olvidar: la de un antiguo barco de guerra convertido en mercante, un naufragio, 36 hombres salvados por los marineros de Muxía y una costa entera cubierta de naranjas.

Una historia más de las muchas que guarda la Costa da Morte.

FUENTES

La Voz de Galicia.

El Progreso.

La Noche.

El Pueblo Gallego.

Wrecksite.eu.

Revista General de Marina.

Ruta de los Naufragios de Camariñas.

FOTOS

https://laststandonzombieisland.com y Ruta de los naufragios.

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