El Club Náutico de Camariñas puede ser testigo del inicio de una proeza náutica reservada solo a los más audaces. El yate inglés Blue Harmony partió este fin de semana desde cabo Vilán en demanda del sur de Terranova y el Labrador, con la pretensión de tocar tierra en la costa continental norteamericana, en un viaje de cerca de 6000 millas.
El velero había llegado desde Cornualles el miércoles pasado a Camariñas y el viernes partió de los pantalanes locales a una ruta directa que es posiblemente la más peligrosa en el mundo para un barco de este tipo; si se hace desde el este al oeste, por las muchas dificultades que entraña, su latitud y las miles de millas que abarca el ancho mar de los atlantes.

Con mal tiempo es todo un tormento. No solo por tener que atravesar el vasto Océano Atlántico, sino por la peligrosidad de las costas de Terranova, Labrador, Canadá y EEUU, y la muy probable acción de todo tipo de influencias climáticas. Otros espacios temibles para la navegación a vela, como el Cabo de Hornos, ocupan muchas menos millas, menor número de travesías, de días y noches en vela y lucha con los elementos, por lo que esta aventura desde la Costa da Morte se hace mucho más compleja.
Desde Camariñas a EEUU en vía directa, más allá del paralelo 45 y contra vientos y corrientes en un pequeño velero de madera. Miembros de la Real Liga Naval Española y del Centro de Estudios del Patrimonio Submarino compartieron una velada con los intrépidos navegantes ingleses y les desearon la mayor de las suertes.
El Blue Harmony of Cowes es un hermoso y moderno yate británico de un palo, vela y motor, del puerto de Cowes en la Isla de Wight. Destacó por la pericia náutica de sus patrones y su marinera silueta antracita en las regatas locales; en la famosa semana de la navegación de la Isla de Wight, la Yacht Race, entre 2018 y 2022. Pero la competición deportiva no se puede comparar a la gran travesía del océano, la Carrera de América inaugurada por tres carabelas españolas hace más de cinco siglos. Pero Colón buscó la mejor de las rutas (que aún no era una ruta), con los alisios a favor y las Canarias de base.

