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Comienzos de la carta arqueológica subacuática, en defensa del patrimonio cultural sumergido español

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Noticia redactada por Vicente Bernal

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Nuestro patrimonio subacuático ha sido especialmente expoliado en niveles totalmente inaceptables. En las décadas de los años sesenta  y setenta fue escandaloso. La mayoría de los barcos sumergidos a menos de cuarenta metros fueron totalmente saqueados. Actualmente quedan los pecios que se encuentran a mayor profundidad y los que invisibles al ojo y tecnología, se ocultan bajo centímetros o metros de sedimentos a lo largo de todas nuestras costas.


Lo primero que debemos hacer es desterrar la palabra “tesoro” como concepto de pecio hundido. Tanto los buques, como  su carga  ocultos bajo el mar, son patrimonio histórico y  propiedad de la humanidad.


El ejemplo más reciente lo tenemos en el supuesto “tesoro” de la fragata española Nuestra Señora de las Mercedes recuperado en 2007 por la empresa estadounidense Odyssey Marine Exploration, que resultó ser un fracaso. El valor real de la carga era de 7 millones de dólares, lo que contrastaba con las estimaciones iniciales de 500 millones de dólares expuestas por la empresa norteamericana tras su localización. El anuncio del hallazgo fue seguido por una espectacular subida de la cotización de la empresa en bolsa. En España se sabía perfectamente que ese cargamento no valía 500 millones.  

El precio en el mercado del tesoro llegó a alcanzar los 12 millones de dólares en su conjunto. Teniendo en cuenta el coste estimado de la restauración final entre 4 y 5 millones de dólares: el valor total  quedó reducido a 7 u 8 millones de dólares, 70 veces menos de lo anunciado por Odyssey en 2007.


En cualquier caso la valoración nunca  habría de hacerse desde el punto de vista económico. Esas monedas son patrimonio español y regresaron a España sin pagar nada a cambio.


El expolio del Odyssey como primer impulso de concienciación


A raíz de este famoso suceso de expolio sobre la fragata española Nuestra Señora de la Mercedes, hundida a 1140 metros de profundidad el 5 de octubre de 1804 frente al cabo de Santa María en las costas del Algarve portugés, surge la necesidad de la elaboración de una Carta Arqueológica Submarina, sobre la cual plasmar e identificar fehacientemente todos los pecios que conforman la riqueza de nuestro patrimonio cultural subacuático sumergido, con el fin de ser capaces de preservarlo a buen recaudo de este tipo actual de piratería actual guante blanco.


Resultaba  por tanto esencial un” Plan Estratégico”, mediante el cual el Ministerio de Defensa a través de la Armada tomase parte activa en dicho plan con el fin de localizar, identificar y proteger el patrimonio arqueológico subacuático, pues siempre hasta aquel momento había sido una de nuestras asignaturas pendientes con la que debíamos honrar y enaltecer nuestra historia.


Pasos de gigante para la defensa de nuestra historia y Patrimonio


En el año 2005 España ratificó  la convención de la UNESCO de 2001, mediante la cual la comunidad internacional mostraba su preocupación por la preservación y protección del patrimonio subacuático, invitando a todos los estados miembros a actuar en esta dirección.


Impulsado por el  Ministerio de Cultura el 30 de noviembre de 2007 y aprobado en  consejo de ministros., por primera vez ve la luz el Plan Nacional para la Protección del Patrimonio Arqueológico Subacuático PNPPAS, siendo su finalidad primordial la concienciación y adopción de medidas específicas de todos los organismos participantes; así como de las medidas y actuaciones necesarias para la conservación, protección y posterior difusión del patrimonio subacuático  sumergido en las costas españolas.


A continuación se citan y fundamentan algunos de los motivos por los que el Ministerio de Defensa, a través de la Armada, desempeña  un papel relevante en el éxito del desarrollo del PNPPAS: 


• La Ley Orgánica 5/2005 de la Defensa Nacional y el RD 787/2007 asignan a las Fuerzas Armadas la vigilancia y seguridad en los espacios de soberanía, en la alta mar o en otros lugares donde resulta lícito de acuerdo al derecho internacional. En particular la Armada, junto con las Administraciones competentes, es responsable de la vigilancia y seguridad del Patrimonio Arqueológico Subacuático. 
• La abundante,  privilegiada y rica información existentes en los diferentes archivos Históricos de la Armada. 
• La titularidad de pecios de buques del estado es exclusivamente estatal, por lo que mediante la coordinación con el Ministerio de Cultura se podrian llevar a cabo actuaciones sobre ellos.
• La experiencia, medios, así como de la cualificación del personal disponible en la Armada  para colaborar en el cumplimiento de los objetivos del Plan de manera satisfactoria.


Diagrama actuación coordinada en defensa del Patrimonio Subacuático


La puesta en marcha del Plan y su desarrollo


El Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA) designó al Almirante de Acción Marítima (ALMART)  coordinador de las actuaciones a llevar a cabo sobre el patrimonio sumergido. Se determinó que los medios más adecuados de la Armada  para este propósito eran los pertenecientes a la Unidad de Medidas Contraminas (MCM), al Centro de Buceo de la Armada (CBA) y al Instituto Hidrográfico de la Marina (IHM).


La primera campaña de protección del patrimonio arqueológico subacuático tuvo lugar entre el 8 de septiembre y el 7 de octubre de 2010 en aguas del litoral de la provincia de Cádiz, habiendo sido promulgada la campaña “Pecios Cádiz 2010” por ALMART y designándose a los cazaminas “Turia” M-34 y “Segura” M-31 , así como a la Lancha Hidrográfica Transportable (LHT) “Escandallo “A-92.


Ambos cazaminas contaron con el vehículo de control remoto ROV Pluto Plus, llevando a cabo actuaciones de visualización e inmersión en una zona y contactos de interés previamente definidos durante la fase de planeamiento de la campaña. Se efectuaron más de medio centenar de intervenciones, llevándose a cabo por los buceadores del Centro de Actividades Subacuáticas (CAS) y MCM, más de una docena de inmersiones hasta una profundidad máxima de 50 metros. 


Imagen equipo Klein 3900.Fotografía: Internet


La Lancha hidrográfica participante equipada en su proa con el sondador multihaz EM 3002D, posibilitaba un recubrimiento total del fondo del lecho marino, y salvaguardar la seguridad del Sonar de Barrido Lateral SBL KEIN 3900. Éste al ir remolcado por la popa de la embarcación iba mostrando imágenes y situación en tiempo real  de los diferentes contactos, restos y pecios que surgían en la zona de estudio proyectada. La LHT sondó un total de 31Km2 unas 17 millas cuadradas. Para el post-procesado y análisis detallado de las imágenes del SBL fue necesaria la acción conjunta de personal técnico del CAS e IHM. Sumando las dotaciones de los buques y los técnicos del IHM, CBA, CAS y ARQUA, en el transcurso de esta campaña participaron más de 100 personas.

 

Pecio hundido semienterrado.Imagen obtenida con multihaz EM 3002 D.Fotografía:Autor

Imagen obtenida con Klein 3900.Cañón sumergido en aguas de la Caleta(Cádiz) Foto:Autor


Un mar de naufragios históricos 


La elección de esta zona objeto de trabajo y estudio, no fue casualidad puesto que es una de las áreas más ricas en naufragios documentados. La información aportada tanto  por la propia Armada a través de sus fuentes tales como la cartografía del IHM, archivos navales de las diferentes zonas, comandancias, así como la aportada por otros organismos externos y el propio CAS, resultaron determinantes para que tras su análisis y valoración, se asignase una zona concreta a cada unidad participante en la campaña, en función de sus características, equipos y personal.


EL excelente resultado de esta campaña, confirmó la máxima eficiencia en cuanto a coordinación y  trabajo en equipo entre las administraciones estatales y autonómicas fruto de una enorme sintonía en cuanto a planteamiento y ejecución entre las mismas.  
Durante la fase de adquisición de datos, 12 contactos fueron identificados como pecios, o restos de ellos, otro centenar como restos de posible interés. Todos estos datos una vez identificados, evaluados y posicionados, de forma clara y concisa, han sido tratados como material e información clasificada reservada en forma de metadato pasando a formar parte de manera unívoca/inequívoca de la Carta Arqueológica submarina de pecios, fundamental para preservar nuestra historia y riqueza conformada en modo de  Patrimonio cultural subacuático.

Conclusión

Como si de la búsqueda de la Atlántida se tratase jamás deberíamos de cejar ni desfallecer en nuestro empeño de la búsqueda constante y minuciosa de nuestro patrimonio cultural subacuático actualmente el 80% sumergido bajo las aguas de nuestras costas. Las costas de una nación como la nuestra, que cuenta con más de medio milenio de historia, casi 6000 kilómetros  y miles de naufragios documentados.
 

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