jueves, mayo 30, 2024
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Una maqueta del navío Glorioso se expone en Ponte do Porto

El navío de la Real Armada El Glorioso fue el protagonista de una heroica hazaña en la Costa da Morte. Su maqueta se puede ver estos días en el local social del colectivo PX de Ponte do Porto. Posteriormente se expondrá en los puntos de sellado de la Vía Céltica de la villa. Se trata de una reproducción a escala 1/350 del famoso navío de guerra realizado artesanalmente por el prestigioso constructor de maquetas navales Máximo Agudo.

El barco de setenta cañones en 1747 al mando de Pedro Messía de la Cerda protagonizó cinco enfrentamientos navales contra varios escuadrones británicos. Lucha contra cuatro navíos de línea, siete fragatas y dos bergantines y no se rinde hasta agotar la munición. Pero antes logra descargar en Corcubión su preciosa carga.

La gesta del Glorioso

El Glorioso había zarpado desde el puerto de Veracruz con una carga declarada que estaba valorada en 4.502.631 de pesos de plata. Repelió dos ataques ingleses, uno en las Azores y otro frente al cabo de Finisterre, antes de desembarcar su carga en Corcubión en donde permaneció casi dos meses.

Estando fondeado en Finisterre a la espera de vientos favorables, un fuerte vendaval garreó el ancla del navío obligando a su comandante a dirigirse hacia Cádiz. En esa derrota sufrirá el acoso de más barcos ingleses.

El capitán de la Cerda, que había sido ascendido a jefe de escuadra mientras se encontraba en Corcubión, llegaría a alcanzar el grado de teniente general de la Real Armada y virrey de Nueva Granada.

Lugar de honor en la historia naval española

La gesta del San Ignacio de Loyola, alias el Glorioso, ha sido objeto de numerosos artículos, también en nuestros medios. Joseph Allen (c. 1810-1864) apuntó en su conocida obra sobre las batallas de la Armada británica:

«La defensa del Glorioso se ganó un lugar de honor en la historia naval española». George Walker, uno de los capitanes británicos a los que se enfrentó Pedro Mesía, fue un testigo excepcional de la hazaña del solitario buque español.

Cuando el Russell y dos fragatas de la Royal Navy iniciaban de nuevo su persecución, tras haber soportado este dos sangrientos combates en menos de dieciséis horas, aclaró: «Y de nuevo comenzó la persecución y la conquista de su audaz y escurridizo enemigo; porque nunca los españoles, y nadie en realidad, han luchado mejor con un barco que lo hicieron ellos».

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